
“None Shall Defy”. Ya sólo el título es toda una declaración de
principios. Es difícil encontrar un ejemplo mejor de que un disco puede
ser grandioso y no por ello tenga que ser conocido o celebrado por la
masa. Estamos ante uno de los trabajos más originales y agresivos del
thrash ochentero. No me he cansado ni me cansaré de recomendar este
disco a todo el que me pregunta por éste género del metal. Hablaré más
adelante de las virtudes de este álbum, pero me parece justo y
necesario hacer una breve introducción para conocer a estos monstruos
(todavía en activo, afortunadamente) llamados Infernal Majesty.
Formados
en Canadá allá por 1986 por los guitarristas (y almas de este proyecto)
Steve Terror y Kenny Hallman junto al vocalista Chris Bailey bajo el
nombre de Overlord, cambiaron un par de veces de nombre y grabaron una
demo hasta adoptar el definitivo nombre de Infernal Majesty. Una vez
regrabada la demo, repartieron muchas copias entre revistas y medios
especializados, con la fortuna de que una le llegó a Roadrunner y los
fichó. Con ellos sacarían el disco que nos ocupa en 1987. Obtuvieron
excelentes críticas y fueron considerados tan influyentes para el
creciente metal extremo como Venom, Hellhammer o Bathory, entre otros.
Como vemos tuvieron su minuto de gloria, pero incomprensiblemente
pasaron al olvido en los años venideros.
Tras este disco
lanzaron un sensacional E.P. “Creation of chaos”, que cuenta con 4
temas, 2 de ellos incluidos posteriormente en la reedición de “None
Shall Defy”; y que cuenta con la novedad de la incorporación de nuevos
vocalista, bajista y batería. A partir de ahí se espaciarían muchos
años sus lanzamientos, en los que endurecerían el sonido, aproximándose
más aún al death, pero sin llegar a las cotas de calidad de su
sensacional debut. Aún habría mucho que decir, pero sirva esto
simplemente como aproximación a este gran olvidado del thrash metal.
Vamos con el disco:
Formación:
Chris Bailey - vocals
Kenny Hallman - guitar
Steve Terror - guitar
Psycopath - bass
Rick Nemes - drums
Track list:
- Overlord
- R.I.P.
- Night Of The Living Dead
- S.O.S. (Satan Our Savior)
- None Shall Defy
- Skeletons In The Closet
- Anthology Of Death
- Path Of The Psycho
Posteriormente, en 1996, se reeditó el disco incluyendo:
- Into The Unknown
- Hell On Earth
Dejemos
claro que este trabajo hunde profundamente sus raíces en el thrash,
pero lo que lo hace grande es que sin perder esa esencia, consigue
salirse de los esquemas de velocidad, caña sin descanso, vocalista
“escupefrases” y de voz rasgada, temas velocísimos de corto minutaje,
etc, etc: y los mezcla con una personalísima capacidad para construir
riffs tenebrosos, lentos y originales; envueltos por una voz más
próxima a los cánones death que a los del thrash, pero capaz de
amoldarse a cualquiera de ellos según lo requiera el tema en cuestión.
El peso de este disco lo llevan las guitarras de modo inequívoco, pero
ya digo que no puedo dejar de resaltar al vocalista Chris Bailey, y su
agresiva forma de ejecutar los temas. Gran labor a mi modo de ver. Bajo
y batería conforman una sólida base rítmica, pero si bien son
correctos, la batería la veo manifiestamente mejorable
instrumentalmente y algo desaprovechada.
Para no hacer la típica
descripción tema por tema, que sería repetitivo y farragoso vamos a ver
el disco en las tres partes en que yo lo considero:
Obviamente
una de esas partes serían las instrumentales. Hay 2 (“R.I.P.” y “Path
Of The Psycho”), y quizás pueda parecer excesivo para un disco
originalmente de 8 temas, pero no queda esa sensación cuando terminas
de oírlo. Todo está en su justa medida, además son cortas (no llega
ninguna a los 2 minutos) y cumplen con la función de crear esa
atmósfera maléfica y tétrica que envuelve este “None Shall Defy”.
Luego
tenemos el bloque de los temas netamente thrashers, que son “Skeletons
In The Closet” y “S.O.S. (Satan Our Savior)”. Dos auténticos cañonazos
de thrash a la vieja usanza, especialmente la sensacional “Skeletons…”,
que no da un segundo de tregua y da una idea de la capacidad musical de
los componentes de la banda: sólos afilados y veloces, bajo y batería
al galope, todo ejecutado a la perfección. Quizás “S.O.S.” baje el
listón de “thrasherismo”, puesto que cuenta con una entrada de bajo más
calmada, pero rápidamente vuelve al cauce del thrash más ortodoxo.
Por
fin llegamos a lo mejor del disco para mi gusto. La combinación
death/thrash que comentaba al principio. Temas como “Overlord”, la
grandiosa “None Shall Defy” o mi preferida “Night Of The Living Dead”,
pero sin olvidar “Anthology Of Death”, que no desmerece para nada el
conjunto. Encontramos en ellas unas premisas básicas y que conforman el
esquema de estas canciones. El riff principal y que guía todos los
temas es simplemente brillante, de una sencillez y efectividad
aplastante; destaco especialmente el de “Night of the…”, que si lo
hacen Megadeth o Metallica habría corrimientos en masa. Pero no acaba
ahí lo bueno; son riffs que además aportan un grado de maldad a todo el
conjunto que forma el tema, de lo más creíble. Se me viene a la cabeza
el “Show No Mercy” de Slayer para ejemplificar lo que quiero decir.
Vuelvo a reincidir en la importancia de la voz. Es acojonante, un
híbrido de Araya cabreado y Tardy (Obituary), y que acopla su voz
excepcionalmente tanto en los interludios a medio tiempo cercanos al
death como en la tormenta thrasher que se complementan en estos temas.
Un auténtico crack, y nuevamente resalto la importancia de trasmitir
esa rabia malvada de forma creíble. Lo consiguen con creces. Punto y
aparte merecen los continuos duelos de solos en los que se embarcan los
dos cerebros pensantes de este grupo. Decir que conducen con maestría
el rumbo de cada canción es quedarse corto. No seré yo el que los ponga
a la altura del dúo de Slayer (satan me libre), porque no lo están ni
lo necesitan. Su éxito es darle a cada tema su dosis justa de
personalidad, y joder, ¿quién necesita virtuosismo si sabes lo que
quieres hacer y además es bueno?
Y finalmente, todo ello aderezado con la clásica temática satánico/sangrienta tan típica del thrash de los 80.
Recordad:
Actitud y aptitud en un sensacional disco de thrash metal, pero sobre
todo comprometido y 100 % auténtico. Para amantes del extremo, creo que
debe ser de obligada escucha alguna vez.
Y bueno, si tenéis
suerte y lo conseguís, los dos temas de la reedición, así como el E.P.
“Creation Of Chaos”, son también altamente recomendables, a pesar de no
contar con Bailey al micro. Especialmente bueno el tema “Into the
Unknown”.
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